Oxígeno para una economía sumergida

Claudio Nuñez

Por Iván Cerda, Pensamiento Centro Liberal

La expresión “Economía Sumergida” se refiere explícitamente a la llamada economía informal, y corresponde a un amplio segmento de actividades ajenas a la formalidad tributaria y al control administrativo, que aparentemente son invisibles al estado y a los beneficios del mismo y donde se agrupan mayoritariamente sectores  como del emprendimiento precario, empleo por cuenta propia, plataformas digitales, trabajo doméstico y otros muchos agentes económicos que han llegado a constituir la base de la pirámide económica y el principal lubricante que mueve el motor de muchos países, incluso en naciones del primer mundo. No podemos subestimar su impacto en la renta nacional luego de conocer un interesante estudio realizado el 2013 en algunas naciones Europeas de la OCDE donde ésta actividad informal llegó a representar entre un 8% y un 27% del producto nacional. Sin duda ésta colectividad será una de las más duramente golpeadas para Chile en esta crisis nacional, dada su condición y la inviabilidad del uso de instrumentos de apoyo estatal. El único camino disponible para alguno de ellos los lleva directamente al financiamiento de sus cuentas y obligaciones laborales a través del crédito bancario. Aunque en concreto la experiencia de sostener el crecimiento a través del amplio endeudamiento de las personas fue una de las razones fundamentales que precipito el estallido y descontento social, aun sigue siendo un arma extremadamente peligrosa que en muchos casos se transforma en un alivio temporal que termina por empobrecer y hundir a la gente. Es aquí donde se precisan y justifican iniciativas que promuevan directamente el estímulo de la economía, aunque ello implique un alto endeudamiento del estado lejos de delegar esta función a la gente, lo que se denomina una práctica de Keynesianismo privado.  Fue justamente Keynes quien planteo la teoría de asignar este rol al mismo estado para salir al rescate de la economía en tiempos difíciles y donde la humanidad se pone a prueba. Al parecer el oxígeno se lo llevará la Industria financiera quien saldrá una vez más fortalecida ampliando sus operaciones, donde el riesgo y la garantía del crédito se colectiviza a través del estado y las utilidades se capitalizan en sus bóvedas privadas.

        

Single content advertisement top

Opinión: La Revolución de los Forros

La política de “las cajas”: ¿caridad o derechos?

Related posts