4:03 pm - Sábado Octubre 22, 1927

Caso Hagan enrarecido por los errores de la PDI y del Ministerio Público

Claudio Nuñez
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Por Diario Tiempo21

Los temuquenses nunca creyeron algunas versiones y comenzaron las especulaciones de todo tipo, las que se acrecentaron con la nula reacción del propio colegio, contradicciones de testigos, falta de pericias y algunos errores en las mismas.

A poco andar, se filtró a los medios la sustracción del reloj de la víctima, cuando ya estaba en custodia en la policía, que había rastros de ADN, de la propia detective Sagredo en el lugar de los hechos, lo que es algo muy inusual.

En torno a este crimen surgieron una infinidad de errores investigativos nunca antes visto y trascendió que el comisario Viveros discutió varias veces con el fiscal de Alta Complejidad, Miguel Ángel Velásquez.

Siempre se ha especulado si existe el crimen perfecto, entendido como aquel delito de cualquier magnitud, que no es resuelto por nadie.  Por lo menos que se informe o critique como no resuelto.

La búsqueda de justicia, parece un bien de consumo escaso, a la hora de cumplir con los anhelos sociales más caros, en relación a satisfacer los deseos reales de que se sepa la verdad de todas las cosas, esa es la demanda del pueblo.

En una conversación sostenida por Tiempo21 con un policía retirado de la PDI durante una de las tantas audiencias relacionadas al caso, señaló que en las academias policiales se enseña que “el crimen perfecto no existe, lo que existe son las investigaciones imperfectas”.

La situación es más difícil, cuando pasan años y un hecho criminal, se presenta en sociedad como impune, y es más grave cuando este crimen es de connotación internacional, como el ocurrido hace seis años, en la ciudad de Temuco, específicamente en el interior de un departamento habilitado para alumnos pasantes en el colegio bautista de Temuco, donde la noche del 5 de septiembre de 2014, se produjo un macabro y escabroso crimen, de la joven psicóloga estadounidense Érica Faith Hagan de tan solo, 22 años.

Los tenebrosos hechos

Conforme a trascendidos y luego a los antecedentes ventilados públicamente en los medios de comunicación y juicio oral, se estableció que el delito de homicidio a partir de graves lesiones y estrangulamiento de la joven norteamericana, cuyo cadáver quedo en el interior de una tina de baño, donde habría sido quemada, configuran un tenebroso y maquiavélico delito, donde también, se incendió parte de la propiedad, seguramente para buscar la impunidad de este grave hecho.

Los sucesos ocurren la noche del viernes 5, donde surgen varias incongruencias, para ser descubierto su cuerpo el día sábado 6, y producirse una serie de diligencias policiales y de la fiscalía, durante el mes de septiembre de 2014.

Rápidamente, después del hallazgo, comenzó a funcionar la maquinaria de la justicia, donde el mediático fiscal Miguel Ángel Velásquez, dispuso una serie de diligencias investigativas a la Brigada de Homicidios de la PDI, a cargo del comisario Herbert Viveros, un sabueso con experiencia, quien acompañado de otros investigadores -como la subinspector Daniela Sagredo y peritos del Laboratorio de criminalística de la PDI- procedieron a trabajar en el sitio del suceso, tomando huellas, ADN, instrumentos y elementos sospechosos.

Estudiaron el cadáver, analizaron todo, interrogaron a personas ligadas a la víctima y trabajadores del colegio.

Único sospechoso: Cofré

De inmediato la tesis policial surgió, y se tomaron las declaraciones a varias personas como imputados, especialmente cercanos a la víctima a otros como testigos, y se avocaron a resolver el puzle criminal que atormentó no solo a la comunidad Bautista, sino que a todos los ciudadanos de la capital regional, después a todo Chile y por qué no decirlo en Norteamérica también.

A poco andar las sospechas recayeron fuertemente en el rondín del día del crimen, Domingo Cofre, del cual se habrían encontrados huellas de su ADN en un atizador y por tanto fue detenido por la PDI, por orden del fiscal Velásquez.

A partir de esto, las otras teorías de este horrendo crimen, fueron desechadas y las pruebas de la Fiscalía apuntaron solo a Cofre.

Los trascendidos

Este caso criminal, tuvo de todo, pero los trascendidos se centraron en que se trataba de un delito pasional, no solo por las características del homicidio, principalmente por el ensañamiento, falta de evidencias de ataque sexual, como por todo lo que rodeaba a las actividades previas de la víctima y sus contactos  en un viaje anterior al mismo lugar del crimen, y sus relaciones con otras personas del colegio, amigos, amigas, alumnas y lugares de esparcimiento. En fin, varias otras evidencias que llevaban a configurar otras teorías más elucubradas.

También se consideró que Hagan debía conocer a su victimario, ya que las puertas de ingreso, no tenían huellas de forzamiento, el acceso al departamento tampoco era fácil, habían cámaras de seguridad, y había una actividad deportiva en el colegio, como también un matrimonio ligado al colegio y a ella, mostraban permanente y singular preocupación por Érica.

Es decir, el azar no estaba invitado a este puzle policial como tampoco la ocasión, reforzado por todo el esfuerzo que realizó el criminal para no ser identificado, partiendo por arrojar el cadáver al agua caliente de la tina, dejando abierta la llave y provocar un incendio al interior de inmueble, en la chimenea del departamento.

Los temuquenses no creyeron algunas versiones y comenzaron las especulaciones de todo tipo, las que se acrecentaron con la nula reacción del propio colegio, contradicciones de testigos, falta de pericias y algunos errores en las mismas.

A poco andar, se filtró a los medios la sustracción del reloj de la víctima, cuando ya estaba en custodia en la policía, que había rastros de ADN, de la propia detective Sagredo en el lugar de los hechos, lo que es algo muy inusual.

También que algunos sospechosos se contactaron con los padres de la víctima y que la propia fiscalía en tiempo record, los liberó de toda imputación.

Surgieron una infinidad de errores  investigativos nunca antes visto, y trascendió que el comisario Viveros discutió varias veces con el fiscal de Alta Complejidad, Miguel Ángel Velásquez.

Todos estos inusitados errores, solo favorecían a la impunidad de este delito, sin que se sospechara este resultado, bajo la propia lupa judicial, donde tiempo después, se realizaría el juicio oral contra el imputado Domingo Cofré, quien fue absuelto, precisamente porque su abogado Javier Jara, logró la anhelada duda razonable ante el fiasco acusatorio del Ministerio Publico, cuyas pruebas debilitadas, se rindieron ante la teoría del caso del defensor particular.

Es decir, este horrible crimen quedó sin culpable. El fisco de Chile fue condenado a pagar una suma de dinero por indemnización al padre de Érica, algunos detectives fueron exonerados y trasladados, se engrosó la estadística de casos no resueltos, cayó el prestigio del fiscal Velásquez y creció el del abogado Jara. El estado chileno, una vez más quedaba mal parado a causa de sus agentes y la vergüenza nacional inundaba las costas del país.

Mientras transcurrió el tiempo, algunos sospechosos rehicieron sus vidas, el acusado también, pero quedó en la memoria la imagen de Erica Hagan, el audio de una conversación entre dos personas plenamente identificadas que hablaban del caso y uno le preguntaba a otro, sobre si había sido el autor y de una forma especial y cariñosa, en síntesis, nadie pudo olvidar este caso, lo que es lógico.

Hasta que aparece en escena, la nueva presidenta de la fundación y corporación Bautista, María Amelia Sepúlveda junto a su directiva, los que entienden que la impunidad no es el camino y deciden contactar al abogado Javier Jara, quien conocía el caso y ya no tenía compromiso profesional con el acusado Cofre.

A todas luces, algo poco ético, pero inédito, tanto como lo fue la investigación y juicio por la muerte de Érica, así que al parecer el fin justifica los medios.

Lo inexplicable, comenzó a funcionar y el abogado Jara, envió varios documentos al ministerio público para reabrir este caso, pero las viejas rencillas personales pudieron más y ni siquiera contestaron los documentos, por lo que no quedó otro camino que recurrir a los mecanismos legales, tan conocidos en La Araucanía, como el presentar querellas.

Presentado este documento en el juzgado de garantía de Temuco, seguido del seguimiento periodístico, de inmediato reacciono la fiscalía regional, emitiendo un comunicado con fundamentos discutibles, pero se negaban a reabrir el caso y atacaban al abogado Jara, pareciendo no importar el homicidio de Hagan.

Los tecnicismos  jurídicos volaban y el público no entendía nada, apareciendo en este verdadero drama teatral, la madre de Erica, desde Estados Unidos, profiriendo,-como es natural-, todo tipo de comentarios contra el colegio y Jara, produciéndose un lamentable debate público y por redes sociales además de acciones de protestas por parte de quienes pedían justicia para Érica.

Previamente, la fundación y el abogado Jara, contactaron al perito judicial Jorge Aguirre, para que asumiera la investigación técnica, y viera que se podía hacer después de 6 años en el sitio del suceso y si podía encontrar algo, que no había sido considerado años atrás.

A pocos días, se efectuó una conferencia de prensa al efecto, donde se dieron a conocer los antecedentes y nuevas acciones judiciales, ante lo cual nuevamente el Ministerio Publico reaccionó y presentó un escrito impugnando la calidad de víctima del Colegio Bautista, por no tener legitimización activa, aun cuando fuera dueño de la propiedad.

En ese intertanto, el propio abogado Jara, renunció al patrocinio poder en esta causa, y la fundación y corporación quedaron sin abogado, continuando con lo inédito de este homicidio.

Rápidamente, la fundación contrató a un nuevo abogado, esta vez de Santiago, llamado Pelayo Vial, quien respondió el escrito al tribunal ante la presentación de la fiscalía.

Simultáneamente, la fiscalía regional decidió reabrir el caso, y dispuso de un grupo de élite de fiscales y nuevos investigadores, para avocarse a resolver este horrible homicidio, con esto se lograba uno de los objetivos de la propia Fundación Bautista.

Finalmente, el Juzgado de Garantía de Temuco, resolvió no acoger la petición de la fiscalía regional y por lo tanto la Fundación Bautista, continúa como querellante.

Sin duda Chile es un país de tramitadores, que ponen obstáculos por todo, con tal de no asumir las verdaderas obligaciones y responsabilidades. Algunos señalan que debiera investigar –además- otra instancia para evitar y corregir los eventuales errores que se puedan cometer. Da lo mismo quien investiga y cómo. Lo importante y valioso es que se resuelva el crimen de Érica Hagan. Nuestro entorno social merece saber la verdad y despejar el enrarecido ambiente que ha generado este crimen.

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