Opinión: ¿Qué puede más, el miedo al virus o el hambre?

Claudio Nuñez

“Oportunamente se debe entender que cuando las personas deciden salir a la calle a solicitar ayuda a través de protestas, es porque realmente así lo requieren. El Gobierno y las entidades dotadas de poder, deben saber y ser conscientes de que a veces la “calma” se vuelve “tormenta”, por cuanto actuar rápida y diligentemente debería ser la principal preocupación del Estado”.

Por Leo Fuentes Belmar, abogado y presidente regional del Partido Radical.

Actualmente, en medio de un caos denominado “coronavirus”, el hambre toca los hogares de las familias chilenas y hace sonar fuertemente las cacerolas agitadas por personas que con voluntad y ganas de vivir exigen sus derechos, principalmente el de la alimentación.

Fue entonces la consigna “estamos pasando hambre” la que marcó pauta el pasado 18 de mayo en la región capital, con la cual el pueblo exigía medidas más concretas de parte del Gobierno, para que éste de alguna manera les garantizara un plato de comida.

El virus no pudo retener más lo que ya se venía gestando, la gente se da cuenta de la precaria vida en la que seguimos, siendo de que apenas ha transcurrido poco más de un mes desde que se empezaron a adoptar la medida de cuarentena en el país. ¡Sí!, hoy más que nunca se acentúa una pobreza que nos recuerda aquel tiempo de los años 80, una época de crisis económica y social arraigada principalmente con la dictadura de Pinochet y la cual afectó especialmente a la clase trabajadora.

La carencia, la pobreza, la desesperación de no poder adquirir los alimentos y llevarlos a su familia, es un factor clave que se sigue gestando en nuestra sociedad, sobre todo, en la región de La Araucanía, considerada estadísticamente una de las más pobres del país, también se le añade justo en estos tiempos de pandemia el aumento considerable en la tasa de desempleo, que según la última información del seremi del Trabajo y Previsión Social, Patricio Sáenz, se ubica en un 7,2 % entre los meses de enero y marzo, marcando una notoria diferencia con el trimestre del año anterior el cual se ubicó en 6,4%. 

Oportunamente se debe entender que cuando las personas deciden salir a la calle a solicitar ayuda a través de protestas, es porque realmente así lo requieren. El Gobierno y las entidades dotadas de poder, deben saber y ser conscientes de que a veces la “calma” se vuelve “tormenta”, por cuanto actuar rápida y diligentemente debería ser la principal preocupación del Estado.

A todas estas, cabe preguntarnos ¿qué puede más el miedo al virus o el hambre retumbando en nuestras familias? ¿La entrega de canastas aplacará realmente las necesidades básicas de alimentación?

Si bien, se espera una contribución social por parte del Gobierno, no menos cierto es que, una ayuda de este tipo destinada a una determinada clase social, considerando el contexto sanitario, social y económico que vivimos, no se tornará suficiente y menos si la claridad de su entrega no se termina de establecer.

Filed in

Opinión: La ineludible transformación del comercio

Reflexiones cristianas: Definiendo prioridades

Related posts