Ayuwün Antü Mapuche Zomo por Giovanna Giusti

DiarioTiempo21

El día de la mujer indígena el cual se conmemora desde 1983 cada 5 de septiembre, nace en homenaje a la heroína aymara Bartolina Sisa. Ella desde muy pequeña fue testigo de la realidad en la que vivían los pueblos andinos de su país, víctimas del sometimiento, la explotación y el abuso que sufrían de parte de colonos españoles.

Han pasado siglos y el rol de la mujer indígena sigue siendo fundamental para sus pueblos tanto en la lucha por el reconocimiento de sus derechos, en el traspaso de conocimiento y como aporte al desarrollo familiar.
Seguramente durante estos días habrán muchas “celebraciones” que relevarán estos roles, muchos actos públicos en donde se entregarán reconocimientos a grandes mujeres mapuche que han aportado a la cultura y al desarrollo, se instalarán espacios para que algunas de ellas puedan mostrar sus productos, imágenes y discursos que se irán diluyendo hasta una nuevo 5 de septiembre.
Como ciudadana de esta región no puedo quedar indiferente a la verdadera realidad que viven las mujeres mapuche, la cual dista mucho de lo que se observa durante estos días. Discriminación, falta de oportunidades, estigmatización es lo que a diario deben enfrentar.
Todos hemos sido testigo de la violencia desmedida ejercida por fuerzas especiales de carabineros en contra de un grupo de mujeres mapuche, que solo luchan por mantener un espacio en el centro de la ciudad para comercializar sus productos. Actividad económica propia de su cultura y que han desarrollado desde sus inicios y con la cual se abastecen de lo que la tierra no les provee.
A través de la historia las mujeres indígenas han debido enfrentar situaciones de violencia y de discriminación, que se marque en el calendario una fecha para reivindicarlas de poco sirve si aun deben seguir luchando por un espacio en nuestra sociedad, sociedad por lo demás, que basada en el desconocimiento asegura que los mapuche obtienen todo gratis, cuando la realidad es muy distinta. Si bien el Estado a través de diversos programas destina recursos (concursables) para su desarrollo, para la revitalización de la cultura y para el mejoramiento de la calidad de vida en las comunidades, estos siguen siendo escasos, más aún cuando se entrapa con costumbres occidentales como la necesidad de contar con una personalidad jurídica, o con el poner trabas a la hora de comercializar. Esto último prueba tangible del fracaso de muchas de las políticas públicas orientadas a los pueblos originarios, que mas que ser un beneficio, terminan desencadenando la migración campo-ciudad factor fundamental del empobrecimiento, de la perdida de la cultura y del debilitamiento de los territorios.
El día que en nuestro país y principalmente en nuestra región se tome conciencia del real valor y aporte de la mujer indígena a la cultura, a la identidad local, al turismo, al desarrollo regional y nacional. El día que se les entreguen los espacios necesarios para la comercialización de sus productos y nos sintamos orgullosos de convivir con un pueblo con un patrimonio cultural tangible, ese día recién como ciudadanos de la Araucanía podremos decir con propiedad
Ayuwün Antü Mapuche Zomo!!!

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